Mucho antes este cantón había sido anexionado al Imperio Romano, gobernado en la Edad Media por los duques de Milán, que construyeron aquí las más impresionantes fortalezas y acabaron “importando” junto a las familias lombardas más ricas palmeras y otras exóticas plantas que hoy embellecen los más preciosos rincones del cantón, sobre todo en Lugano, dando un aspecto subtropical y mediterráneo a este delicioso lugar.
Finalmente, Tesino fue conquistado en el siglo XV por la Confederación Helvética declarándose miembro pleno en 1803 tras la invasión de Napoleón Bonaparte. En la actualidad, Lugano ocupa el tercer puesto entre los centros financieros más importantes de Suiza tras Zurich y Ginebra.
La Piazza della Reforma es el corazón palpitante de Lugano y el escenario del famoso festival de jazz que se celebra todos los veranos. En esta histórica plaza destaca su Ayuntamiento neoclásico y algunas de las viejas casas de pescadores convertidas hoy en restaurantes y trattorias. A solo unos metros se encuentra “Lungolago” que recorre toda la bahía hasta Paradiso. Se trata de un largo paseo salpicado de embarcaderos, tilos con excelentes sombras para caminar y una vía urbana de tres kilómetros y medio que se convierte en todo un espectáculo por los numerosos coches deportivos de lujo que circulan por ella.
Los luganeses comparan esta “media luna” con la de Río de Janeiro, sobre todo si se divisa por la noche desde el mirador del Monte Brè (925 m.) con una fantástica vista –vale la pena subirse al funicular para disfrutar de ella- de todo Lugano y el Monte Salvatore, el “Pan de Azúcar” de la ciudad con sus 912 metros de altura.
Si el recorrido se realiza, en cambio, por el interior de la vieja Lugano pueden visitarse sus dos monumentos más antiguos, la austera Catedral de San Lorenzo, de 1517, y la Iglesia de Santa María de los Ángeles, con una joya excepcional: “La pasión y crucifixión de Cristo”, obra del discípulo de Leonardo da Vinci, Bernardini Luini, que es el fresco renacentista más grande que se puede disfrutar hoy en Suiza. La artería que les une es Via Nassa, la calle peatonal de las firmas de lujo en joyas, relojes y ropa. Un paraíso para el “shopping” si se dispone de una buena cuenta cargada de francos suizos o euros pues se puede pagar en cualquiera de las dos monedas.
En dirección contraria, hacia el Monte Brè y tras dejar la estatua dedicada a Guillermo Tell, el paseo nos lleva al Parco Civico, otro símbolo de la ciudad con sus 60.000 metros cuadrados de jardines repletos de magnolias y camelias, donde la protagonista es también la palmera en sus dos variedades: la invasiva y alargada “palma cinese” (Trachycarpus fortunei) que los luganeses llaman popularmente “japonesa” y la “palma de las Canarias” (Phoenix canariensis).
Unidos al parque, adquirido por la villa a la familia Ciani en 1912 por 1.700.000 francos suizos, están el Lido con sus piscinas y la playa de arena fina que luce todo su esplendor en los meses cálidos y Castagnola, el elegante barrio de las familias más pudientes donde brilla Villa Favorita, la antigua residencia y museo de la colección de los Barones Thyssen.
Villa Favorita permanece habitualmente cerrada a cal y canto. Se puede comprobar desde el propio lago ya que todos los cruceros pasan por delante de este elegante palacio construido en 1687 y que fue adquirido en 1932 por Hans Heinrich Thyssen, padre del barón casado con Carmen Cervera, cuando pertenecía al Príncipe Leopoldo de Prusia. El amplio jardín de casi un kilómetro de largo, llamativo por sus altos cipreses y sus estatuas y parterres de gusto italianizante, ofrece ahora una imagen cuidada, pero la placa situada en la bella puerta de acceso al palacio que lucía el nombre de “Villa Favorita”, coronada por dos leones de piedra, ha desaparecido.
Todo el mundo en Lugano sabe o cree saber que Villa Favorita está en venta. Claro que su precio es tan astronómico que nadie se atreve a pujar por el palacio. Mucho menos cuando los 800 cuadros que se exponían en sus salas ya no están y parece claro que nunca volverán. Ni el Ayuntamiento de la ciudad ni el célebre diseñador Hemenegildo Zegna, del que se asegura que hizo una oferta por la finca en 2007 próxima a los 17 millones de euros, lograron hacerse con la lujosa propiedad por los problemas jurídicos que arrastra la casa y su alto coste, y los propios luganeses o ya no se acuerdan que allí estuvo la segunda mejor colección privada de arte del mundo, tras la de Isabel II, o si lo recuerdan no quieren oír hablar de Tita Cervera, responsable según ellos de la marcha del legado artístico de los Thyssen.
En otros tiempos la baronesa y Heini organizaban fiestas en las lujosas salas y los bellos jardines de la villa, pero ahora Tita pisa en contadas ocasiones esta región de la Suiza italiana. La última vez que estuvo en el palacio donde crió a su hijo Borja fue el 29 de marzo de 2008 con ocasión de la celebración del bautizo de su nieto Sacha, el hijo de Borja Thyssen y Blanca Cuesta.
El pequeño Sacha se convertía así en el único miembro de la familia Thyssen –el barón le dio sus apellidos para disgusto del resto de sus hijos- en recibir las aguas bautismales en el interior de Villa Favorita. La ceremonia se desarrolló en la sala gótica de un palacio que, según la baronesa, es “el lugar más emblemático de la familia Thyssen”.
Villa Favorita suele ser la primera atracción que los turistas divisan desde los numerosos barcos que dan “el giro” al lago de Lugano, el más pequeño de los tres existentes en la zona (se sitúa entre los de Como y Maggiore), pero con una original forma de pulpo con varios “tentáculos” que alcanzan pueblos y suelo ya italianos.
Siguiendo su orilla izquierda vale la pena acercarse hasta la pequeña villa de pescadores de Gandria. En este pueblo, absorbido administrativamente por Lugano, el lago alcanza su mayor profundidad (unos 280 metros) y la belleza de sus casas caídas en picado hacia el agua, como las de Morcote, el antiguo puerto situado en el otro extremo del lago, traslada la imaginación a las hermosas localidades de la costa amalfitana en el sur de Italia. Todo un encanto mediterráneo expuesto en el corazón de Europa.
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