En un sólo segundo, esta fuente lanza al aire unos 500 litros de agua a una velocidad de 200 kilómetros por hora. Así que, cuando está en funcionamiento, puede decirse que hay unos 2.000 litros de agua flotando en el aire. Curioso, ¿no?
Hay que señalar que la actual Jet d’Eau, no es la primera que se instala en Ginebra. Sus orígenes se remontan al año 1886, cuando las máquinas de los artesanos funcionaban con el agua a presión procedente de la planta hidráulica de Coulouvrenière. En las tuberías había un orificio que hacía posible el ajuste de presión en función de la demanda de los talleres y, por su parte, el agua que se expulsaba por la válvula creaba una gran fuente de 30 metros de alto.
Entonces, las autoridades de la ciudad se dieron cuenta de que esa “fuente” era muy llamativa y de que podría ser una buena atracción turística. Fue por eso que Jet d’eau se acabó trasladando a su actual ubicación y su torrente de agua se amplió hasta llegar a los 90 metros.
Pero, la fuente tal y como la conocemos, fue instalada en el año 1951 y alcanzó los 140 metros de altitud. Desde entonces, llama la atención de cualquier visitante que se deja caer por Ginebra, e incluso de los pasajeros de los aviones que sobrevuelan a una distancia de hasta 10 kilómetros.
Es lógico pensar que un viajero que llegue a Ginebra sin saber de la existencia de la Jet d’Eau, quedaría un tanto extrañado. Desde lejos podría parecer más bien un géiser o una enorme tubería con fugas. Sin embargo, se trata de una fuente que aporta un toque muy peculiar a la ciudad. Eso sí, si decidimos dar un paseo por sus alrededores y nos acercamos mucho a ella, es muy probable que nos mojemos. Bastará con que sople un poco el viento para que el agua nos salpique.
Por otro lado, un aspecto muy curioso de la Jet d’Eau es que realmente no pertenece ni a Ginebra ni a otro lugar de Suiza. Su propietaria es una empresa privada de abastecimiento de agua. Durante el invierno, esta curiosa fuente funciona durante 10 horas al día, mientras que en el verano podremos verla funcionar durante 13 horas. Su iluminación y su magnitud harán que nadie quede impasible ante ella.
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