Las vacas, ¿dónde están? Esta es la pregunta que se harán muchos visitantes cuando alcancen el impresionante valle de Lenk-Simmental. A 1068 metros de altitud y emplazado en el cantón de Berna, este paraíso para los amantes de la montaña debe su fama sobre todo a la leche y al queso que con este producto se lleva a cabo. ¿Dónde están entonces las auténticas protagonistas de esas más de 600 pequeñas granjas que están registradas a lo largo y ancho del valle?
En estos meses en los que la nieve aún domina cualquier paisaje de los Alpes suizos, las vacas se encuentran celosamente protegidas del frío en el interior de esas enormes casonas que se atisban diseminadas en lo alto de la montaña. Cuando el manto blanco que todo lo cubre se haya derretido, los cencerros volverán a interpretar la banda sonora del valle.
Pero la mayoría de los visitantes que llegan en estos meses hasta Lenk-Simmental lo último que desean es que eso ocurra: que el blanco se convierta en verde. Sus apenas 1.400 habitantes acogen a decenas de miles de esquiadores que se acercan hasta aquí para descender por sus 185 kilómetros de pistas. Aunque este año, hasta la fecha, no ha sido muy necesario ponerlos en marcha, el 65% de esas pistas cuentan con cañones que asegurarán que la temporada se extienda hasta el mes de mayo sin ningún problema. Otras cifras de este resort de montaña de Adelboden nos permiten hacernos una ligera idea de su magnitud: 56 kilómetros de remontes y telecabinas, 71 kilómetros más para la práctica de esquí de fondo…
Es en esta estación de los alpes suizos donde se celebra cada año una prueba de esquí ya mítica en el calendario de la copa del mundo masculina. El 9 y el 10 de enero, unas 20.000 personas disfrutan con uno de los descensos más duros, el que se celebra en la pista negra de Boden-Chuenisbärgli. Según podemos leer en la explicación que encontramos en la misma caseta de madera desde la que toman la salida los esquiadores de elite, en apenas cinco segundos pasan de 0 a 80 kilómetros por hora.
En Boden-Chuenisbärgo los esquiadores profesionales son capaces de recorrer sus 500 metros en apenas un minuto. Pero cualquiera que se atreva puede emular a los grandes campeones cualquier día del año y hacerse la típica foto tomando la salida desde la famosa caseta.
Otras cifras nos recuerdan que cuando el paisaje se vuelve verde, también hay cosas para hacer en Lenk-Simmental. Los 627 kilómetros señalizados para realizar rutas de senderismo o los 290 habilitados para la práctica de la bicicleta de montaña son sólo dos alternativas para los amantes de la naturaleza.
En cualquier época del año, tanto en Lenk como en la vecina localidad de Adelboden, existe la posibilidad de echar una partida de curling; esa especie de petanca en pista de hielo que podemos ver en los Juegos Olímpicos de invierno y que merece la pena probar, porque es más divertido de lo que parece.
Además, tanto en invierno como en verano, esas más de 600 granjas que se mantienen activas en el valle, suministran la materia prima con la que se elaborarán después algunos de los quesos más celebrados del país. Visitamos para ello una lechería quesería, donde nos explican los diferentes procesos que sigue cada especialidad. Así, por ejemplo, el queso azul, de pequeño tamaño, necesita permanecer sumergido exactamente 200 horas en agua salada. Por el contrario, los grandes quesos de ocho y hasta diez kilos que se funden para las famosas raclettes, se conservan de pie sobre unos maderos. Algunas de estas queserías aceptan visitas de turistas (consultar ficha adjunta).
También en esta zona del cantón suizo de Berna, rodeados de picos de más de 3.000 metros como el Balmhorn (3698 metros) o el Wildstrubel (3242 metros) podrá relajarse en algunos de los manantiales de aguas termales descubiertos muchos siglos atrás. El que mejor se ha recuperado en los últimos años ha sido el del hotelresort Lenkerhof, con piscina de agua caliente al aire libre y un espacio de más de 2.000 metros cuadrados.
Si el tiempo acompaña, también existe la posibilidad de almorzar o cenar una fondue en pleno bosque. Una pequeña compañía local, Apero y partyservice (consultar ficha adjunta) se encarga de organizarlo todo en localizaciones estratégicamente elegidas con acompañamiento de música típica de la zona. Antes de que se haya extinguido el fuego con el que se hizo la fondue, habrá tiempo para elaborar un café tradicional con alcohol que le dará nuevas energías.
Esta amplia diversidad de atractivos y opciones es la que consigue que el valle Lenk-Simmental merezca ser visitado. gaceta.es |