Actualmente los ferrocarriles de Suiza están concentrados bajo una empresa pública (SBB-alemán, CFF-francés, FFS-italiano, VFS-romanche) constituida como Sociedad Anónima (S.A). Al Estado Suizo le pertenecen la totalidad del capital accionario y su sede central está en la capital Berna.
Sin embargo, esto no siempre ha sido así. En el siglo XIX los ferrocarriles suizos estaban en manos de privados. En esa época se construyó una red ferroviaria sin una planificación seria, los intereses económicos y políticos regionales llevaron a construir líneas ferroviarias prácticamente paralelas, lo que tuvo terribles consecuencias financieras para los privados e implicó la quiebra de varios de ellos.
Fue hasta el 20 de febrero de 1898, a través de una votación que el ppueblo suizo aceptó la creación de una empresa ferroviaria estatal. El primer viaje financiado por la Confederación helvética circuló en 1901, en la noche de año nuevo, y unió a Zürich con Ginebra vía Berna.
Un año más tarde, el 1 de enero de 1902, recién nace la empresa que hasta hoy recorre las vías suizas, SBB-CFF-FFS. Hasta ese día fue el gobierno helvético quien financió el servicio de trenes conservando el nombre de los ferrocarriles privados.
Desde 1999 la empresa ferroviaria se encuentra separada de la administración federal aunque las acciones pertenecen en su totalidad al Estado helvético. SBB-CFF-FFS está conformada como una empresa normal a pesar que es el gobierno suizo que, cada cuatro años, fija los objetivos, la compensación y el financiamiento que la Confederación entrega a la empresa.
Algunos datos ayudan a comprender con mayor claridad el significado que tiene para Suiza sus trenes. Se estima que los pasajeros que viajan al año son más 306 millones y que las Cargas anuales alcanzan los 60 millones de toneladas. El largo de la red en este país es de 3000 km y las estaciones de trenes son 824.
La estación con mayor cantidad de viajeros es Zürich y la puntualidad en los recorridos alcanza como promedio al 95,9% de trenes que circulan con menos de 5 minutos de retraso.
En fin, ahora es más claro por que los trenes suizos son considerados uno de los mejores del mundo y porque vale la pena subirse a alguno de ellos y vivir el placer de viajar.
Por Jorge Molina, Suizapress |