Hablemos primero sobre el origen de este plato. La fondue viene de los macizos montañosos de Jura y norte de los Alpes, en Suiza. Originalmente, la típica fondue de queso se extendió a las regiones limítrofes de Francia e Italia. Hoy en día tiene diversas variantes y ha llegado a numerosos países del mundo.
¿En qué consiste este famoso plato? Toda la ciencia está en sumergir pequeñas piezas de alimentos en líquidos calientes, tal como el queso derretido o el chocolate, en una olla de barro cocido o de hierro fundido. La fondue se sirve en el mismo recipiente sobre la mesa, éste se llama caquelon o fondue para los hispanos.
Ahora te preguntarás cómo puedes comer el fondue, pues sencillo: con un pincho metálico de dos o tres puntas. Éste sirve para introducir en el queso, aceite o chocolate, los trozos de pan, vegetales, carne o fruta.
Fondue de queso:
Este es uno de los platos nacionales de suiza, y de él derivan las demás fondues. Antiguamente, los pastores y los montañeros tenían por costumbre calentar los trozos de queso viejo, por su dureza, para ablandarlos y
conformar un plato de comida caliente.
Esta fondue se prepara derritiendo una mezcla de quesos (como el gruyère, el comté, el emmental y la tomme de Savoie) en vino blanco aromatizado con Kirsch (aguardiente de cerezas). Luego, se agarra el pan con el pincho y se remueve en forma de ocho para que la fusión de quesos no se corte.
Si vas a Suiza, podrás conseguir esta mezcla de quesos ya preparada, lo que facilita la elección. Depende de la región a la que vayas encontrarás distintos quesos, ya que utilizan los locales, lo que da lugar a algunas variantes.
Fondue de carne:
Tradicionalmente se denomina bourguignonne (borgoñona), pero, a pesar de su nombre, es de origen suizo. ¿Quieres saber por qué se hace referencia a esta provincia francesa? Pues porque la región está dedicada a la crianza del buey y la ternera destinada al consumo.
Según la tradición, la carne debe ser de vacuno, escogiendo cortes de primera calidad para que sean más tiernos. En las diversas preparaciones podemos encontrar variantes que utilizan pechuga de pollo o pavo, o solomillo de cerdo.
Debes tener todos los ingredientes listos con antelación. Se calcula entre 200 y 250 gramos de carne por persona y se sirven entre cuatro y seis tipos de salsa, variando según el gusto y toques personales. La carne debe ser muy fresa y del tamaño de un bocado, de manera que no se reseque.
Para servirla tienes dos opciones, según el tipo de carne que hayas decidido utilizar. Si es carne de ternera, debes mantenerla seca y sin salar para evitar salpicaduras y para que quede jugosa al momento de freírla. Tienes que cubrirla con papel parafinado o de aluminio, dejarla en la nevera y sacarla sólo una hora antes de cocinarla, para que tome temperatura ambiente.
Si por el contrario escogiste carne de pollo y de cerdo, puedes prepararla antes y hacerle un adobo a la española, es decir, una mezcla de agua, sal, pimentón, ajo y vinagre. Es necesario que dejes macerar la carne alrededor de 6 horas antes de servirla, para que tarde menos en cocinarse en la fondue y su sabor sea más fuerte.
Ahora bien, ¿cómo vas a cocinar todo eso? ¿Cuál es el secreto de la fondue de carne? ¡Simple! Para llevarla a la mesa debes llenar la cazuela de aceite hasta la tercera parte. Si deseas lo puedes calentar previamente en la cocina y luego llevarla al calentador. Para probar la temperatura, ten a la mano un trozo de pan y déjalo caer sobre el aceite, si se dora en menos de un minuto debes graduar el calor para que la cocción de la carne sea pareja y el aceite no se enfríe.
Una excelente idea es aromatizar el aceite, para ello puedes introducir algunos ajos enteros y hierbas frescas. Al sumergir la carne debe formarse al instante una costra, para que no se escape el jugo del interior. La carne se come con salsas frías a gusto de quienes van a consumirla.
Fondue de chocolate:
La repostería no podía faltar en tal delicioso concepto, es por ello que en la década de los 60 surge la fondue de chocolate, gracias a la invención de las fuentes de chocolate. El sencillo mecanismo consiste en cascadas continuas y un calentador en la base de la fuente; que hace fluir el chocolate de manera atractiva.
Para degustar este exquisito postre, podemos bañar frutas, merengue, bizcochos, galletas, entre otros alimentos que sean de tu agrado. Además, podrías aderezar tus bocados dulces con ingredientes como canela, jengibre en polvo y hasta pimienta. Este es un plato que da espacio a la creación y a los más alocados gustos.
¿No sabes cómo prepararlo? Muy sencillo.Vas a necesitar (para cuatro personas) una tableta de chocolate, dos litros de leche y 15 cucharaditas de azúcar. Lo primero que debes hacer es verter la leche en una olla y agregarle el chocolate en trozos con el azúcar, esto lo vas a llevar al fuego revolviéndolo constantemente con una cuchara de madera, hasta que hierva y ascienda. Retira del fuego y deja templar.
Esto lo vas a repetir tres veces, para finalmente verter la preparación en la fuente. ¡Listo! A disfrutar tu fondue de chocolate. Puedes acompañarlo con trozos de frutas como kiwi, naranja, cambur, manzana y fresa; todo dependerá de los gustos de quienes vayan a comer este exquisito plato.
Suiza es una infinita caja de sorpresas, un país que ha dado al mundo cosas maravillosas; tal como sus increíbles relojes, exquisitos quesos, indescriptibles chocolates y una innumerable cantidad de lugares para visitar. Si te sientes identificado con este pequeño pero maravilloso lugar, planea ir a conocerlo. ¡No te arrepentirás!
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