El hombre, que en momento de los hechos tenía 21 años, tenía una cita con un vendedor de cocaína, pero se equivocó de apartamento y llamó a una puerta equivocada.
Allí se encontraban una mujer de 77 años con su nieta de cuatro, y tras golpear a la abuela hasta dejarla inconsciente, el hombre agredió sexualmente a la pequeña.
El agresor fue detenido e identificado gracias a una prueba de ADN.
En un primer momento, fue condenado a cadena perpetua, pero tras la presentación de un primer recurso al Tribunal Federal, esta sentencia fue anulada y el tribunal cantonal de Lucerna le condenó a siete años de cárcel por violación, actos sexuales con niños y heridas corporales graves.
También se le obligó a pasar un tratamiento psicoterapéutico en una clínica.
Pero el Tribunal Federal confirmó hoy la condena a perpetuidad después de que una investigación realizada en 2010 mostrara, de acuerdo a los expertos, que el hombre era "incurable" y que la terapia no podía tener éxito.
EFE
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