Rossy llevó a cabo el vuelo, que duró ocho minutos, el pasado fin de semana, informó su equipo de apoyo durante una conferencia de prensa realizada cuatro días después de que el suizo cancelara la hazaña.
Las fotos y los videos realizados por los organizadores muestran al hombre tirarse de un helicóptero con su ala a propulsión, antes de desplegar un paracaídas y caer en el suelo del Gran Cañón.
Voló a una velocidad de 304 kilómetros por hora, según un comunicado de los organizadores. "Mi primer vuelo en Estados Unidos seguro que será de las experiencias más memorables de mi vida, no solo por la belleza del gran Cañón sino por el honor de volar sobre las tierras sagradas del nativo americano", dijo Rossy citado en el texto.
El vuelo estaba previsto para el viernes en la mañana en Guano Point, al oeste del Gran Cañón, una zona explotada por los indígenas de la región, los Hualapai -que iban a realizar un ritual de danzas y oraciones antes de la hazaña de "JetMan". Pero ese día Rossy canceló la aventura y porque no se puedo entrenar bien.
Explicó que perdió mucha energía intentando obtener la autorización de realizar su hazaña por parte de las las autoridades de aviación federal de Estados Unidos, quienes le dieron luz verde a último minuto.
Ex piloto de caza de un Mirage III, Yves Rossy -que también es conocido como RocketMan o FusionMan- inventó un ala de fibra de carbono digna de las mejores películas de ciencia-ficción, dotada de cuatro reactores.
La primera versión del ala era de casi 2,5 m de largo, la cual, fijada sobre su espalda, le permitió realizar sus primeros vuelos, como la travesía de 35 km en unos 10 minutos por el Canal de la Mancha entre Francia y Gran Bretaña, en septiembre de 2008.
En noviembre de 2009 tuvo su primer tropiezo al intentar volar de Africa a Europa, cerca del estrecho de Gibraltar (Península Ibérica), donde se precipitó al mar por neblina y vientos en su contra.
A finales del año pasado, Yves Rossi realizó sus primeras acrobacias aéreas en Suiza y desarrolló, en colaboración con la empresa RUAG, una versión más pequeña de su ala a propulsión, con una envergadura de dos metros.
AFP |