Gontard, un catedrático de Ginebra de origen francés, negó haber entregado 500.000 dólares (de un total de 2,5 millones de dólares) en 2001 a las FARC de parte de la multinacional farmacéutica suiza Novartis para conseguir la liberación de dos de sus ejecutivos detenidos por la guerrilla.
El catedrático fue mediador entre el gobierno del presidente Álvaro Uribe y las FARC en los últimos diez años, con el consentimiento de ambas partes, hasta que las autoridades colombianas decidieron cesar esa mediación poco después de la liberación de Ingrid Betancourt el 2 de julio de 2008.
Gontard decidió romper su silencio, después de que el gobierno del presidente Uribe le imputara haber pagado el rescate.
Las informaciones que incriminan a Gontard proceden de un ordenador perteneciente a Raúl Reyes, uno de los jefes de las FARC, abatido por el ejercito de Colombia en la selva ecuatoriana en marzo de 2008, que habrían sido trasmitidos a la Fiscalía General de Colombia, que abrió un sumario penal.
Gontard admitió que mantuvo contactos con las FARC, a petición de las autoridades suizas, para contribuir a la liberación de los empresarios de Novartis, gestiones llevadas a cabo con la anuencia del gobierno colombiano.
Gontard agregó ante las cámaras de televisión que el general del ejército colombiano, Leonardo Gallegos, aprobó sus actividades y mostró una foto en un aeródromo colombiano en el momento de la liberación de los empresarios, en la que se le puede ver junto al citado militar.
Sin embargo, el canal estatal TSR mostró en pantalla cartas de la empresa Novartis, dirigidas a Uribe, desmintiendo haber utilizado a Gontard para el pago del rescate, ni haberle remunerado por sus gestiones.
La TSR entrevistó también a un agente encubierto de las FARC que reside en Suiza, quien apareció a rostro cubierto y sin revelar su identidad.
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