¿Adictos al Internet? Es una pregunta difícil de responder, según los especialistas aún hoy no está claro establecer donde están los límites. Lo que sí es incuestionable es que la Red se ha convertido en
un hábito esencial para los suizos, según una encuesta realizada recientemente, con el objetivo de esclarecer los patrones de uso de Internet en Suiza y Liechtenstein.
Los datos arrojan que no solo el número de usuarios conectados ha aumentado, sino también se conectan actualmente con más frecuencia. Entre 2001 y 2011 las personas que contaban con acceso a Internet en
su lugar de trabajo pasaron de un 41,8% al 55,7%. Sin embargo, este incremento es aún más impresionante en los hogares, en 2001 representaban el 53,1% y hoy en día llegan al 86,8%.
El estudio, realizado sobre la base de 23 mil entrevistas telefónicas, muestra que los suizos se conectan a la red con mayor regularidad. El número de personas que reconocen entrar a Internet todos los días se
ha multiplicado por cinco en los últimos diez años. Del 14% al 67% en el 2011.
El usuario tipo de Internet en tierras helvéticas sigue siendo de sexo masculino, de entre 20 a 30 años, que vive en zonas urbanas y que recibe un sueldo relativamente alto. Aunque la encuestadora, a través
de un comunicado, profetiza que derivado de la explosión de los diversos dispositivos móviles que permiten navegar en Internet, los usuarios frecuentes pronto se dividirán en diversas categorías.
La adicción no fue un tema que contempló la investigación, aunque si revisa algunos puntos de su propia conducta podría evaluar si está dentro de aquellos que se pueden considerar adictos.
Los especialistas indican que si un usuario dedica más de 30 horas de su ocio a navegar cada semana por Internet, siente el impulso de conectarse al entrar en su casa, descuida relaciones personales que
antes le resultaban satisfactorias, pierde horas de sueño, no puede controlar el tiempo que pasa conectado o sufre ansiedad cuando no está en la Red, entonces usted tiene problemas graves de adicción. Espero
que no sea su caso.
Jorge Molina, suizapress. |