En un entrevista ofrecida al diario NZZ am Sonntag, Calmy-Rey explica que con la actual situación en Libia, la Confederación Helvética tiene más margen de maniobra para llevar a los culpables ante un juez. "Los dos rehenes han regresado, la Embajada de Suiza en Trípoli está cerrada y no puede ser atacada, como ya ocurrió", asegura la presidenta del Gobierno y ministra de Asuntos Exteriores. "Hoy, somos libres para actuar", añade.
La crisis entre Suiza y Libia se remonta a julio de 2008, cuando el hijo de Gadafi fue detenido por maltratar físicamente a dos de sus criados en un lujoso hotel de Ginebra. Hanibal Gadafi pasó la noche en el calabozo y la reacción del régimen no se hizo esperar: cuatro días después, detuvo a Rachid Hamdani y Max Göldi, dos empresarios suizos que trabajaban en Trípoli por supuesta estancia ilegal en el país.
Ambos consiguieron refugiarse en la embajada helvética durante meses, pero fueron sacados a la fuerza y retenidos por separado durante 53 días en un lugar secreto como represalia por la publicación en un diario suizo de la ficha policial de Hanibal. La liberación de Hamdani y Göldi no se produjo hasta enero y junio de 2010, respectivamente.
Las negociaciones entre Suiza y Libia fueron complicadas y los suizos todavía se sonrojan al acordarse de las continuas concesiones que su Gobierno realizó al régimen de Gadafi y que incluyeron la retirada de los cargos contra su hijo, reiteradas disculpas así como el compromiso de una compensación económica si no se encontraba al culpable de filtrar las imágenes a la prensa. Finalmente, y gracias a la mediación del entonces ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, Berna y Trípoli llegaron al acuerdo de crear un Tribunal Arbitral que debían ayudar a resolver la disputa.
Pero ahora, el Ejecutivo helvético considera que Gadafi ya no es un interlocutor válido en la disputa y hace días anunció la suspensión de dicha corte intermediaria.
Desde el inicio de las revueltas en Libia, Suiza ha congelado los fondos que el Coronel y sus allegados tenían en bancos del país alpino. No obstante, el pasado viernes La Tribune de Genève revelaba, en exclusiva, que el verano pasado el Gobierno helvético pagó en secreto 1,5 millones de francos (1,1 milones de euros) al régimen libio, supuestamente, como rescate para la liberación de Max Göldi.
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