La votación fue convocada por el Grupo por una Suiza sin Armas (GSsA), frente a la negativa del Consejo Federal (gobierno) a revisar la Ley de Armas, que prohibe las exportaciones de armamento hacia los países en guerra, pero que sin embargo se venden en todo el mundo.
El GSsA, movimiento pacifista creado en 1982, así como los socialistas y los Verdes, piden que se prohiba la venta de armas, que sólo representa 0.44 por ciento de las exportaciones de Suiza, pero "viola la neutralidad y la tradición humanitaria del país".
Sin embargo, el gobierno suizo y la industria armamentista defienden las exportaciones asegurando que ello conllevaría al desempleo en un sector que tenía -en 2007- cinco mil 100 empleados y reportaba unos 332 millones de euros (casi 500 millones de dólares).
De acuerdo con un sondeo reciente, entre 39 y 41 por ciento de los votantes apoyaría la iniciativa para vetar la ley.
Tres cuartas partes de las armas exportadas por Suiza se destinan a los países democráticos como Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, pero que participan militarmente en Afganistán e Irak; mientras que el resto es para Pakistán, Egipto y Arabia Saudita.
La cuestión de las exportaciones de armas no es nueva en Suiza, en realidad se habla de ellas desde el período entre las dos guerras mundiales, que favorecieron la creación de empresas de armamento privadas en territorio helvético.
Pero los nombres de industrias nacionales de armamento como Oerlikon-Buhrle, Pilatus y Mowag han sido asociados en repetidas ocasiones a eventos que han ocupado los titulares de la prensa, refirió la agencia de noticias Swissinfo.
Agencias
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