Por supuesto que es y ha sido un buen viaje! De hecho, el peligro más grande en estos días es quedar pasado por agua viendo los partidos de la 'chubascopa', como le ocurrió a un servidor durante la aplastante victoria de la Roja contra los rusos.
Ni siquiera el diluvio que se desató a 20 minutos del final sobre el estadio de 'public viewing' (visionado público), montado expresamente para la Eurocopa en la céntrica plaza de Bellevue, pudo empañar la alegría desbordante de los españoles residentes en Zúrich, que corearon por todo lo alto "¡Viva España!" o "¡A por ellos, oeee!".
En dicho estadio sólo estuvo al resguardo de la intemperie aquel que compró entradas para sentarse en las tribunas, aunque la gran mayoría permaneció de pie en el espacio central ovalado ante la pantalla gigante.
Claro que los suizos no serían suizos si no hubieran calculado una eventualidad tan común aquí como la lluvia. Para el que no quiera ponerse la capa de plástico repartida por los voluntarios, hay otras posibilidades de ver los partidos en público.
El antiguo cine Razzia en el barrio de Seefeld, a unos pasos del 'public viewing' oficial en Bellevue, resultó ser la elección más adecuada para el aguacero que provocó la 'batalla acuática' entre Turquía y Suiza, que terminó con la derrota dolorosa de la selección anfitriona.
Como el cine estuvo vacío durante 19 años, toda la construcción se vino a menos, pero los organizadores Anna y Urs Ledermann y Elmar Schäfer le infundieron vida para la Eurocopa. Ahora su futuro todavía es incierto y depende de las ideas creativas del público para su uso, de forma que no vuelva a ser una bella durmiente en un barrio tan vivaz como Seefeld.
Si se prefiere el Zúrich fotogénico, entonces hay que dirigirse al Bürkliplatz: al lado de los muelles para los barcos de paseo por el lago de Zúrich, con vistas a los Alpes, se halla el estudio de Radio 11, una radio que fue activada para la duración del torneo. Como 'anfitriona acústica', no sólo emite música acorde con las selecciones que juegan ese día, sino que también ofrece información general sobre el torneo.
El responsable del proyecto es el conocido Oliver Scotoni, que desde hace años viene realizando todos los veranos un concepto similar con la radio provisoria Rundfunk. Ésta emite su programa durante un mes y aspira a captar el 'ritmo de la ciudad'. En ambas radios el estudio está abierto al público y por supuesto que para esta Eurocopa cuenta con varias pantallas para ver los partidos, mientras se puede comer una de las especialidades de los puestos de comida de todo el mundo (tailandesa, italiana, suiza, etc.).
Pese a todas estas maneras novedosas de vivir el fútbol está claro que no se ha extinguido la vieja tradición de ver el fútbol en un bar. Muchos han optado por dar una tregua a los televisores y montar pantallas gigantes para el deleite de los aficionados. En este sentido, son recomendables el Aya, con sofás cómodos y mullidos para los más vagos entre nosotros, o el Pier West, que como el Rimini cuenta con un balneario a orillas del río, para el improbable caso de que uno quisiera refrescarse del calor dándose un chapuzón.
De hecho, el mal tiempo, tan al contrario del Mundial de Alemania, es de momento la única pega de esta Eurocopa, ya que incluso los zuriqueses, de por sí reservados, se han dejado contagiar por la fiebre futbolística. Menos mal, hay que decir, porque antes del inicio de esta Eurocopa el escepticismo era tal que, si la adjudicación se hubiera sometido a votación en forma de plebiscito, como suele ser en la democracia directa suiza, habría sido rechazada por la población.
Ahora los zuriqueses están viviendo con pasión esta Eurocopa y han demostrado ser unos magníficos anfitriones, que han sabido ser hospitalarios tanto con rumanos (omnipresentes con sus coloridos atuendos en amarillo, rojo y azul), como con franceses (que no se privaron de traer gallos vivientes como amuletos de buena suerte).
Fuente: soitu.es
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