Golpeados en diferentes grados por la crisis de crédito y con problemas para ajustar sus negocios a tiempos del mercado y regulatorios más difíciles, los dos bancos más grandes de Suiza están volviendo a sus orígenes.
UBS y Credit Suisse este mes anunciaron planes para reducir sus bancas de inversión y reforzar la gestión de riqueza, con el propósito de mejorar su resultados y darle mayor credibilidad a las ganancias futuras.
La gestión de riqueza es un negocio mucho más estable que la banca de inversión, tiene costos inferiores y consume significativamente menos capital. Éste último adquirió particular importante porque han subido las necesidades de capitalización. Y, si bien las ganancias en la banca privada se han reducido, se mantienen mucho más estables que las efímeros beneficios de la banca de inversión.
Matthias Naumann, socio gerente del Boston Consulting Group en Suiza y coautor del BCG Global Wealth Report, señaló: la banca privada y la gestión de riqueza siempre fueron los pilares centrales de Credit Suisse y UBS y lo será en el futuro.
Los dos están particularmente bien posicionados comparado con sus rivales internacionales como JPMorgan Chase, Deutsche Bank o Barclays, que también tienen problemas con sus modelos de negocio.
El famoso secreto bancario de Suiza se está erosionando, pero el país retiene la reputación de ser discreto, confiable y servicial. Los clientes extranjeros adinerados, preocupados por las incertidumbres políticas y económicas en sus países, todavía combinan regularmente un ahorro suizo con una segunda casa, tratamiento médico, educación o vacaciones.
El entorno jurídico y la situación económica difícil pone mucha presión sobre la banca privada. Al igual que en cualquier otra industria, es vital asegurarse el negocio central cuando se vienen tiempos complicados, afirmó Naumann.
UBS, que maneja activos de clientes por 1.370 millones de francos suizos (u$s 1.490 millones) era el administrador de riqueza más grande del mundo hasta que fue superado por la fusión Bank of America/Merrill Lynch. Credit Suisse, con 762.000 millones de francos suizos, es más chico pero supera a su rival si no se tiene en cuenta la división estadounidense de gestión de riqueza de UBS, que es muy grande y tiene una conducción independiente.
Ambos bancos tienen planes de atender cada vez más a sus clientes súper ricos, que son más activos que los menos ricos, y que a menudo requieren el tipo de operaciones que sólo brinda un banco de inversión de considerable tamaño. Para ambos bancos tiene lógica promover la cooperación entre la banca privada y la banca de inversión.
Además, el acceso a los productos de banca de inversión, como las colocaciones privadas, los ayuda a diferenciarse de los más pequeños aunque ambiciosos rivales como Julius Baer o Pictet, que ofrecen menos de esos servicios.
Otra estrategia que comparten es profundizar su inversión en mercados emergentes, como Brasil y Turquía, y en Asia, donde el crecimiento es mucho más rápido que en Europa. En ambos casos, el crecimiento se producirá en parte reubicando recursos.
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