Los accionistas aprobaron una inyección del gobierno en el banco a través de un préstamo de conversión obligatoria por 6.000 millones de francos suizos (3.900 millones de euros).
El plan prevé una ayuda por un total de 68.000 millones de francos suizos (56.000 millones de dólares), de los cuales 62.000 millones serán utilizados para que el Banco Nacional Suizo (BNS) compre activos tóxicos de la entidad.
Estos títulos tóxicos serán apartados en un sociedad financiada y controlada por el BNS hasta que se serenen los mercados internacionales.
El presidente del consejo de administración, Peter Kurer, quien en octubre se había mostrado seguro de que el UBS no necesitaría ayuda estatal, describió al paquete de rescate como "convincente y equilibrado".
Dos semanas después de esas declaraciones de Kurer, el gigante bancario tuvo que pedir ayuda millonaria al Estado suizo. En 2007, el UBS tuvo por primera vez pérdidas por 4.400 millones de francos que resultaron extremadamente abultadas.
Si no se hubiera realizado la inyección de dinero por parte del Estado, hubieran sido necesarias más amortizaciones por 4.000 millones de francos suizos.
El mayor administrador fiduciario del mundo tuvo que amortizar recientemente 40.000 millones de francos como consecuencia de la crisis financiera.
Kurer informó que la institución financiera entrará en 2009 nuevamente en la zona de ganancias. El próximo año será rentable, señaló Kurer y confirmó los pronósticos que presentó durante la asamblea extraordinaria de principios de octubre pese a las furiosas críticas de los accionistas.
Asimismo, Kurer promedió pagar dividendos a partir de 2010. Por otra parte, que habrá una nueva actitud por parte del banco. "En el UBS de hoy no hay más lugar para la arrogancia, ni tampoco tendrá lugar en el UBS del mañana", agregó.
Kurer indicó que, como consecuencia de los apremios que vivió el banco durante las turbulencias financieras, le fue prácticamente imposible volver a encontrar inversores privados.
Según Kurer, el BNS podría obtener una ganancia como consecuencia del paquete de ayuda. "El BNS puede mantener esos valores hasta su vencimiento o más, cuando los mercados se estén comportando mejor y podría venderlos en forma ordenada", agregó.
Por otro lado, el consejo de administración del banco dejó abierta la posibilidad de cursar una demanada por daños y perjuicios contra los gerentes de la institución. Si se diera este escenario, el consejo de administración también encabezaría este paso jurídico, sostuvo Kurer. "Si uno se excusara de esto, estaría cometiendo prevaricato", agregó el ejecutivo que es presidente del consejo de administración desde octubre.
Kurer informó también que los directivos de la institución deberán resignar 22 millones de francos de sus salarios y adicionales. En total serán 33 millones de francos los que se les descontarán a los ejecutivos que secundaban al anterior presidente del consejo de administración, Marcel Ospel.
El banco tienen actualmente un nuevo sistema de salarios y adicionales que no está más orientado a las ganancias.
UBS es uno de los bancos europeos que más pérdidas sufrió por la crisis financiera.
Cadena Global/DPA
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