El indicador de consumo que utiliza esa entidad cayó en julio a su nivel más bajo desde diciembre de 2009, a causa de la atmósfera de desánimo y de una cierta ralentización de la actividad en el sector de la distribución.
Ambos factores se ubicaron en niveles por debajo de la media a largo plazo.
Sin embargo, los analistas del banco recalcaron que esa perspectiva negativa se contradice con dos sub-indicadores objetivos, como son las matriculaciones de automóviles nuevos y el número de noches pasadas en hoteles por residentes suizos.
En el primer caso, el número de matriculaciones excedió incluso los niveles previos a la crisis por un margen considerable, mientras que la ocupación de hoteles por clientela nacional fue ligeramente superior en el primer semestre, frente al mismo periodo de 2010, y casi alcanzó los niveles récord de 2008.
Si pese a estos datos positivos los consumidores suizos se muestran de ánimo pesimista es por efecto de la crisis en Europa y Estados Unidos, explica el análisis.
EFE |