Así lo anunció el portavoz del evento, Kai Bucher, confirmando una decisión que había adelantando semanas atrás el fundador y director del Foro Económico Mundial, el helvético Klaus Schwab.
Desde que el régimen libio retuvo en julio del 2008 a dos suizos como represalia por la breve detención en Ginebra de Hannibal, uno de los hijos del líder libio, Muanmar Gadafi, las relaciones entre ambos países son extremadamente tensas y delicadas.
El portavoz del Foro indicó, asimismo, que las demandas de inscripción de ciudadanos libios para el Foro de Davos serán rechazadas, no así, las solicitadas para otros eventos del Foro Económico que se realicen en otros lugares fuera de Suiza.
De todas formas, hasta la fecha no se ha recibido ninguna demanda de inscripción para el Foro de Davos 2010 por parte de libios, a pesar de que el evento se realiza el próximo enero.
El año pasado, Saif Al-Islam Gadafi, otro de los hijos del líder libio, participó del Foro, y aprovechó para reunirse con la ministra de Asuntos Exteriores helvética, Micheline Calmy-Rey, y debatir sobre la crisis bilateral.
Por ahora, los dos ciudadanos suizos retenidos desde hace 16 meses en Libia se encuentran en la embajada helvética en Trípoli, tras haber desaparecido durante un mes, aunque siguen sin poder abandonar el país.
Además, el ministerio de Exteriores libio ha anunciado que los dos empresarios suizos serán juzgados por evasión fiscal e incumplimiento de la regulación sobre visados y residencia.
El grave desencuentro diplomático entre Suiza y Libia comenzó cuando Hannibal, uno de los hijos de Gadafi, fue detenido unas horas en Ginebra en julio del 2008, tras haber sido acusado de maltrato por dos empleados domésticos.
La Policía lo detuvo junto a su esposa, embarazada de 8 meses, y poco después lo liberó a cambio de una cuantiosa fianza.
Tras este hecho, las autoridades libias retuvieron a los dos ciudadanos helvéticos, y congelaron todas las exportaciones de gas y petróleo hacia Suiza.
Los vuelos entre ambos países se cancelaron y se recomendó a los suizos no viajar a Libia.
Un año después de los hechos, el presidente suizo, Hans-Rudolf Merz, viajó a Trípoli, pidió disculpas públicamente por la detención de Hannibal, y firmó un acuerdo por el que se pretendía restablecer las relaciones diplomáticas, para lo cual se establecía una comisión que debería determinar si la acción de la policía ginebrina fue o no pertinente, unos términos considerados humillantes en Suiza.
Con esa acción, el Gobierno helvético entendía que los dos ciudadanos retenidos serían liberados.
No obstante, una vez expirado el plazo establecido en el acuerdo firmado por Merz, los ciudadanos helvéticos retenidos seguían en paradero desconocido, lo que llevó al Gobierno suizo a rescindirlo unilateralmente.
EFECOM
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