Sus medidas adicionales para inyectar liquidez hace un par de semanas ayudaron a hacer que el euro se apreciara cerca de un 20% frente al franco y consiguieron aliviar la presión inmediata que pesaba sobre los exportadores suizos.
Sin embargo, en los últimos días todo vuelve a ir mal.
Y, teniendo en cuenta los últimos acontecimientos, es probable que la presión al alza sobre el franco sea aún mayor esta vez.
Para empezar, hay un límite a lo que puede hacer el Banco Nacional de Suiza en sus intervenciones para debilitar al franco.
Su decisión de inyectar alrededor de 200.000 millones de francos al sistema se produjo después de que el banco central pareciera darse cuenta de que la intervención directa en el mercado, que tuvo grandes costos hace un par de años, es la única que podría lograr algo contra las presiones del mercado.
Por lo tanto, añadió liquidez en un esfuerzo por hacer caer las tasas del mercado del dinero y que los depósitos en francos fueran menos atractivos. Como resultado, las tasas se han vuelto incluso negativas.
Pero los mercados de dinero suizos no son lo suficientemente grandes como para absorber tales inyecciones y tras el ejercicio de hace dos semanas, el banco central ha vuelto a retirarse del mercado.
Hay otra buena razón para que el Banco Nacional Suizo no se precipite. Aparte de la munición limitada con la que cuenta ahora, es probable que la presión alcista sobre el franco no haga más que intensificarse a partir de ahora.
En las dos últimas semanas desde que el Banco Nacional Suizo actuó, las perspectivas para el conjunto de la economía mundial y de sus vecinos de la zona euro en particular se ha deteriorado aún más.
Con las negociaciones sobre la deuda de la zona euro mostrando todavía pocos progresos tangibles y mientras los riesgos de impago siguen siendo altos, existen todavía más razones para que la comunidad internacional de inversores se refugie en activos considerados seguros, como el franco, ahora que regresan de las vacaciones de verano.
Los datos macroeconómicos llegados de Suiza esta semana pueden haber revelado que el crecimiento se desaceleró en el segundo trimestre respecto del primero y es probable que la expansión del segundo sea anémica.
Sin embargo, el crecimiento sigue siendo considerablemente mayor de lo previsto, dada la reciente fortaleza del franco, y confirmó que la economía suiza sigue siendo mucho más atractiva que las de muchos otros países del G-10 que todavía están sumidos en deudas y déficit.
Con poco en el horizonte que pueda mejorar la confianza del mercado, es probable que estos flujos positivos hacia Suiza aumenten, lo que hará aún más difícil para el Banco Nacional Suizo evitar que el euro caiga de nuevo a su mínimo histórico de hace casi un mes situado en 1,0075 francos suizos.
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