Santiago, octubre de 2008.- Dos robots de alta precisión de ABB colaboraron en la construcción del acelerador físico de partículas para el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), proyecto que ha llamado la atención de la comunidad científica mundial y que se encuentra localizado en un túnel de entre 50 y 150 metros de profundidad bajo la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), en la frontera entre Suiza y Francia.
La máquina, construida con el objetivo de recrear el principio del universo un nanosegundo después del Big Bang, se encendió por primera hace algunas semanas.
Los dos robot IRB 140 de ABB formaron parte de un sistema de soldadura láser especialmente diseñado para producir cientos de tuberías de acero inoxidable, para ensamblar los dos anillos del acelerador físico del LHC, el más grande y más complejo instrumento científico jamás construido y descrito, en términos simples, como un cañón que usa electroimanes para acelerar las partículas y hacerlas colisionar.
Tras 20 años de constante trabajo, una inversión de 10 mil millones de dólares y la labor conjunta de 10 mil científicos de 80 países, hace algunas semanas la Organización Europea para la Investigación Nuclear consiguió enviar exitosamente las primeras partículas a través de los 27 kilómetros de largo de los anillos tubulares que componen el LHC, alojado en un túnel subterráneo de cien metros de extensión.
En los meses por venir, esta máquina destruirá partículas subatómicas lanzadas a velocidades muy próximas a las de la luz, recreando la condición del universo un segundo después del Big Bang. Las partículas serán lanzadas en direcciones opuestas a través de los anillos aceleradores y el impacto -a 600 millones por segundo- será medido por cuatro gigantescos detectores.
Para concretar este proyecto, los robots de ABB debieron cumplir con especificaciones extremadamente exigentes. El ensamble requería puntos de soldadura de 0.3 mm de diámetro por cada milímetro axial. Las soldaduras debían tener sólo 30 micrones de diámetro y estar centradas dentro de los 10 y 15 micrones para ser eficaces.
“Esta es probablemente la más precisa y demandante aplicación jamás realizada por un robot”, dijo Chris Moore, director de Garrandale Systems, empresa que diseñó las tuberías en colaboración con Ferranti Photonics para Accles & Pollock, todas compañías inglesas.
El IRB 140 consigue los tiempos de ciclo más rápidos detectados en robots articulados. Con sólo 810 mm de altura, pero con seis ejes y una capacidad de manipulación de 5 Kg., es uno de los más pequeños, rápidos y poderosos robots del mercado.
Agencias
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