El helvético ha caído a la cuarta posición del ránking de la ATP y, resignado, sabe que no tiene más opción que dar paso a los jóvenes valores como Novak Djokovic, Rafa Nadal o Andy Murray.
Federer no termina de encontrar su juego. A pesar de seguir ofreciendo un maravilloso catálogo de golpes, y demostrar su excepcional clase, sus piernas parecen que empiezan a pesarle. Un jugador acostumbrado a alcanzar finales en todas las superficies allá donde participase, se ha encontrado con un año complicado, pues en 2011 no se acercado, ni por asomo, a los logros que cosechara campañas anteriores.
En el presente año tan sólo ha conseguido ganar un título, el Masters 250 de Doha, además de alcanzar otras dos finales, el Masters 500 de Dubai y Roland Garros. A pesar de jugar el partido definitivo en el torneo parisino, su derrota ante Rafa Nadal -además de no conseguir el pase al resto de finales de los 'grandes'- ha provocado que ésta sea la primera temporada desde 2002 en la que Federer no ha conseguido un triunfo en un Grand Slam.
Un bagaje de un sólo título en la presente campaña ha provocado la caída en picado del tenista helvético en el ránking mundial. El impresionante año de Djokovic, líder de la clasificación ATP por méritos propios tras ganar diez títulos este año -tres Grand Slam incluidos-, y la buena temporada de Nadal y Murray ha propiciado que el suizo haya caído por primera vez del 'Top 3' desde la temporada 2003.
La victoria del escocés sobre David Ferrer en la final del torneo de Shanghái le ha permitido sumar unos puntos básicos para alcanzar el tercer escalón de la clasificación y desbancar a Federer, que ve cómo abandona los puestos de honor tras ocho años de espectacular tenis. A pesar de haber sufrido algún bajón de juego en campañas pasadas, sin duda ésta ha sido la primera crisis importante del helvético.
El que fuera número uno del mundo durante 285 semanas -237 de ellas consecutivas-, está a un paso de superar el récord de Pete Sampras de semanas en la cima de la clasificación, que posee sólo una más, 286 -el de semanas seguidas sí lo tiene el helvético-, pero parece que se antoja difícil conseguirlo. Retornar al número uno y mantenerlo parece una misión imposible para uno de los mejores tenistas de todos los tiempos.
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