Con un coste de 3.760 millones de euros, el LHC ha contado con la contribución de varios países europeos, además de Estados Unidos, India, Rusia y Japón.
Desde que en 1996 comenzaran las obras, la CERN ha construido entre la cordillera del Jura, en Francia, y el Lago Ginebra, en Suiza y en el subsuelo, a una profundidad que oscila entre los 50 y los 150 metros, un túnel de 27 km de circunferencia que durante dos años se ha ido enfriando.
El aparato provocará colisiones frontales entre dos haces de partículas del mismo tipo, o bien protones, o bien iones de plomo. Los haces se crearán en una cadena de aceleradores que ya existen en el CERN, y después se inyectarán en el LHC, donde se moverán en un vacío comparable al del espacio sideral. En ese momento, los imanes superconductores, que funcionan a temperaturas bajísimas, guiarán los haces alrededor del anillo.
Cuatro detectores
Alrededor del anillo se han instalado cuatro grandes detectores, con los que los físicos pretenden investigar nuevos fenómenos relacionados con la materia, la energía, el espacio y el tiempo.
En su núcleo se producirán grandes colisiones de protones (partículas de la familia de los hadrones) a la velocidad de la luz, esto es, a unos 300.000 km por segundo.
A máxima potencia, se producirán 600 millones de colisiones por segundo que generarán el brote de partículas. Algunas de éstas nunca han sido observadas hasta ahora.
Dos de los detectores, el Atlas y el CMS han sido diseñados para investigar el llamado bosón de Higgs, una partícula elemental que dotaría de una masa a otras partículas. Un tercero, el LHCb, tratará de dilucidar qué sucedió con la antimateria, presente a partes iguales con la materia, en el momento del Big Bang.
Once centros distribuirán los 15 millones de gigaoctetos de datos que se han recogido anualmente y distriuirán esta información en bruto a 200 instituciones del mundo, para su posterior análisis y archivo.
Reproducir el "Big Bang"
De esta forma, se podrán reproducir las condiciones que originaron el Big Bang, ya que el LHC penetrará en los misterios pendientes de la materia y el inicio del universo, hace 13.700 millones de años.
Los científicos están convencidos de que el universo alberga varias partículas mucho más pesadas de las que ahora se conocen y que se denominan materia negra.
El Gran Colisionador de Hadrones facilitará la identificación y la comprensión de esta materia negra que conforma el 23% del universo, mientras que un 4% es materia ordinaria y el resto está constituido por energía oscura.
Mañana miércoles, a primera hora de la mañana, el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) retransmitirán en directo por videostreaming la primera inyección de partículas en el Gran Colisionador de Hadrones.
Cuando comience a circular el primer haz de partículas, se inyectarán en el acelerador paquetes de 100.000 millones de protones y tras el arranque del segundo haz, que girará en el sentido inverso al primero, se provocarán colisiones de energía cada vez más elevadas, hasta alcanzar siete veces la potencia del Fermilab estadounidense, considerado hasta ahora como el acelerador más potente.
El acceso en directo a la información se podrá realizar desde la página web del CSIC (http://www.csic.es) y del espacio informativo sobre el LHC del SINC (http://www.plataformasinc.es).
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