Aprender otro idioma puede resultar mecánico, teórico y despegado del lugar donde se habla esta lengua. ¿Cuántas veces se ha encontrado frente a un idioma del cual sabe mucho, pero no puede pronunciar frase alguna? Si, es cierto, seguramente está pensando que ahí falta práctica. ¡Y tiene razón! Pero eso, por más evidente que parezca, no siempre es fácil.
Cerca del metro del Salvador, en plena capital chilena, se encuentra la Escuela TANDEM que se ha hecho cargo de este dilema y ha implementado esta forma de aprendizaje donde cada actor es alumno y profesor a la vez.
Si, como lo lee. Stefan Meffert nos aclara que la escuela “organiza el contacto entre los chilenos y extranjeros que vienen a estudiar para que se junten y se enseñen mutuamente, uno al otro en su idioma materno”.
Claro que solo hablando no se aprende un idioma, es por eso que estos encuentros se realizan en forma complementaria a las clases que alemanes, suizos, ingleses, canadienses y chilenos - por nombrar algunos- toman en la sede de la comuna de Providencia.
“Son intercambios lingüísticos en grupo o en pareja. El intercambio grupal lo ofrecemos una vez por semana. Juntamos a alumnos inscritos en ingles con los que están estudiando español. A las "parejas tandem" las juntamos dependiendo del formulario que llena el interesado. Este servicio está abierto incluso a chilenos que no están tomando ningún curso en la escuela. Juntamos personas que coincidan en el perfil de intereses, del nivel de idioma y de su disponibilidad de horario para que sea agradable y exitosa la experiencia. Normalmente terminan siendo buenos amigos y a veces incluso pareja”, agrega a SuizaPress el director.
Las parejas lingüísticas, una vez constituidas, tienen la autonomía de juntarse las veces que consideren necesario, según sus necesidades de aprendizaje. “La única condición es que el tiempo lo compartan en un 50% cada uno”. Este sistema se replica en las otras Escuelas TANDEM que existen en Europa y Canadá, todas parte de una red internacional donde Santiago es la única que existe en Latinoamérica.
La escuela imparte a chilenos principalmente Ingles y en menor medida alemán, aunque también el portugués y el francés ocupan un espacio importante en los intereses de los alumnos que llegan hasta la Escuela Violeta Parra. Eso sí, ninguna otra lengua cuestiona el sitial de privilegio que ocupa el español para el público que viene desde el extranjero en busca de perfeccionarlo.
Sin embargo, no solo el aprendizaje de idiomas es el servicio que presta esta Escuela. También se ofrecen traducciones en casi todos los idiomas y se ofrecen desde tours a lugares cercanos a Santiago hasta alojamientos para turistas. “Les entregamos un paquete completo, con todos los servicios que se necesitan, desde la recogida en el aeropuerto, alojamiento, curso, excursiones los fines de semana, visitas los centros de Ski en invierno, caminatas, Trekking, etc.”, señala Meffert.
Al entrar a la antigua casa refaccionada, donde se imparten las clases y los intercambios, uno empieza a respirar ambiente hogareño. Quizás es la madera que impira cercanía y deseos de quedarse. Cuesta imaginarse que esta casa, declarada monumento nacional, haya sido dejada a su suerte por un largo tiempo, antes que la escuela la transformara en lo que ahora es.
La historia, esa que explica y le da contexto a los hechos, ha sido larga y sacrificada. Todo empezó en algún lugar de la ribera del rio Rin en Alemania en medio de viñas que miran el constante fluir que se dirige al mar al norte. Stefan Meffert nace cerca de Bonn, aunque también vivió en Karlsruhe, heidelberg y Freiburg. Siempre bordeando el rio. La llegada a Chile fue un hecho fortuito. Llegó con dos maletas y sin saber con mucha exactitud a que venía.
Este técnico en telecomunicaciones, especializado en energías renovables, confirma que los primeros años “fueron bastante difíciles”, aunque sus deseos de conocer otros lugares y culturas le dieron la energía para enfrentar este nuevo desafío.
“Al principio me dediqué a cosas más técnicas, media jornada, y haciendo cualquier cosa para ganar dinero, entre estas estaban las clases de alemán, como ya lo había hecho cuando estuve en España. Me gustaba mucho eso de los idiomas”, confiesa.
Y de esa manera surge y se desarrolla la Escuela, y de eso ya han pasado 18 años. “Nos demoramos años, con cero capital, con las puras ganas, creciendo a un ritmo muy orgánico con lo que se podía”.
Este alemán ya lleva media vida por este país y eso se nota. “Me he asimilado mucho, hay cosas en las que soy más chileno que alemán”, declara. Aunque también cree que Chile es el país Latinoamericano donde es más fácil poder acostumbrarse en un tiempo razonable. “Los chilenos son los más secos, no son tan introvertidos, un poco más racionales, se acercan a lo que son la mentalidad alemana”, remata.
Sin embargo, de Alemania echa de menos las comidas y el mejor nivel de vida en las ciudades. Extraña movilizarse en bicicleta a todos lados y tener siempre un bosque cercano. Lo otro es la seguridad, “uno no tiene miedo, la gente no anda con esa preocupación tan normal en estas ciudades acá en Latinoamérica, y los niños son más independientes, van solo al colegio o a comprar, no es necesario enrejarse en sus casas”, acota.
Claro que ese es el precio de la migración, te faltan cosas y te sobran otras. Y en esto cabe la ciudad de Santiago, que a pesar de tener, sobre todo en invierno, graves problemas ambientales a Stefan Meffert le encanta la ubicación de la capital chilena. “Esta cerca de todo, del desierto del norte, de los bosques del sur, también la cercanía del mar o las altas montañas”.
Al momento de preguntarse sobre lo que más le gusta de Chile, sin titubeos y con seguridad, el director de TANDEM destaca el ánimo de la gente. “Siempre tienen ganas de pasarlo bien, teniendo a veces mucho menos medios que los alemanes. La gente es muy positiva”, recalca.
TANDEM Santiago desde 1996, año de su nacimiento, es parte de una red internacional organizada como fundación, con metodología propia y que tiene como ideal aportar al entendimiento de los pueblos del mundo, y por esta vía contribuir a la paz mundial.
TANDEM internacional tiene la certeza que en la medida que existan un mayor número de contactos interculturales lingüísticos y exista un traspaso efectivo de cultura se logrará una mayor tolerancia frente al otro, quien deja automáticamente de ser una cosa rara a través de la comprensión de lo distinto.
“Nosotros como Escuela evidentemente compartimos esa idea, una idea – por lo demás - muy bonita. Nosotros estamos consciente que esto es un vehículo que realmente puede funcionar bien, para ese fin. Lo que intentamos hacer acá es organizar estos intercambios”, concluye el director de TANDEM Santiago, Stefan Meffert .
Por Jorge Molina, SuizaPress |