La capital chilena bulle de actividades, como es su costumbre, en esta mañana de septiembre. En medio del interminable y bullicioso tránsito, un grupo importante de personas se reúnen en torno al recién restaurado monumento donde se reconoce un León cuidando un escudo. A cada constado, para completar el cuadro, flamean las banderas de Suiza y Chile. Los transeúntes circulan a un ritmo acelerado y un par de ciclistas solo reducen la velocidad al encontrarse con el numeroso grupo de personas que asisten a la ceremonia.
Cien años antes, al momento de inaugurarse el “León Suizo”, donado a Chile por la colonia suiza en su primer centenario, el escenario era muy distinto. La “Alameda de las delicias”, como se conocía antiguamente al actual bandejón central de la Alameda, se mostraba como un espacio público, donde los ciudadanos paseaban, se socializaban, un espacio de identificación y encuentro, muy distante al ambiente que hoy se respira en la capital chilena del siglo XXI.
La comunidad suiza, que en aquella época alcanzaba a 2.080 en todo el país, tomó la decisión de participar activamente en las celebraciones del Centenario del país Sudamericano. El monumento, obra de bronce realizada en la fundación Nelli de Roma, fue inaugurada el 21/12/1910 en el mismo lugar donde hoy se encuentra erigido, a pesar que su ubicación figura como provisoria.
Las crónicas de la época destacan las palabras que el presidente de la colonia suiza, don Luis Hüedruz, dirigió en ese momento histórico. “El noble animal, el león que parece proteger el escudo de Chile, tiene una alta significación: es el emblema del valor, de la energía y la magnanimidad, que son las virtudes del pueblo chileno a quien la colonia suiza le dedica con toda sinceridad”, dijo.
De estos hechos han pasado algo más de cien años. El león suizo se mantuvo en pie, resistiendo, siendo testigo de la apasionante historia de este país, aunque semi abandonado con el paso del tiempo. El deterioro, sin embargo, no fue grave y la idea de recuperar el monumento y el espíritu que lo hizo posible surgió en el contexto del bicentenario chileno. La Embajada Suiza en este país, a través de su programa especial para festejar esta importante fecha, hizo posible reactualizar el monumento, último proyecto de las celebraciones del bicentenario.
El encargado de la restauración, el arquitecto Alain Champion confiesa a Suizapress que, a pesar de ser una obra de tamaño reducida para la escala que este profesional suizo está acostumbrado, el monumento resultó ser “una tremenda aventura y bastante complicado” a la vez, debido a una suma de pequeñas complicaciones que se fueron sucediendo en el camino, aclara.
El primer trabajo, la búsqueda e investigación en los diversos archivos, con el objetivo de recabar información sobre el León Suizo arrojó que el monumento estaba ubicado sobre el lugar donde se había decidido, en una primera instancia, levantar el monumento a José Ignacio Zenteno, ministro de guerra y mano derecha del Libertador chileno Bernardo O’Higgins durante la independencia en 1810.
La anécdota histórica se reafirma con informaciones que indican que los presidentes de Chile y Argentina de aquella época habrían enterrado bajo el actual monumento suizo una bula, en un gesto de compromiso, para construir ahí un monumento dedicado a la figura histórica, algo que con el paso de los años nunca se concretizo. Aún no se sabe si ese documento actualmente se encuentra en el mismo lugar.
Otro detalle fue la cola del león, elemento que había sido literalmente destruida y de la cual no se tenían fotos para precisar su forma. Alain Champion se guió por una caricatura irónica que circuló en esa época dibujada con ocasión de la inauguración del “León Suizo”.
La embajadora de Suiza en Chile, Yvonne Baumann, valoró positivamente la restauración del monumento. “Es una contribución de la comunidad suiza a Chile” aseguró la diplomática. El León Suizo representa “la gratitud de los suizos” con este país y también significa “el aporte que hicieron y siguen haciendo los suizos y sus descendientes en el desarrollo de Chile, dejando huellas muy positivas”, afirmó.
El León Suizo es el último de los proyectos que Suiza desarrolló en Chile con el objetivo de estar presente en el bicentenario del país sudamericano. Un proyecto que se desarrolló a lo largo de casi dos años con propuestas muy diversas. “Logramos presentar un programa muy variado que mostró las distintas caras de Suiza. La Suiza de la alta tecnología con la exposición NEAT, también tuvimos la música folclórica y su desarrollo, pero también pudimos mostrar la Suiza moderna, la competitiva, innovadora, la Suiza de la diversidad cultural, de los varios idiomas”, rememora la embajadora suiza.
Al finalizar el programa la diplomática destaca el acercamiento y la excelente amistad que viven los dos pueblos. Ser parte de esta celebración ha provocado una mayor integración entre Suiza y Chile, un acercamiento en la parte humana y también con los descendientes suizos que viven en este país. “Hemos dado una mayor visibilidad de Suiza en Chile”, resume la embajadora de Suiza, Yvonne Baumann.
Quien también reconoce la cercanía de estos dos países es el Alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett, presente en la reinauguración del León Suizo en el bandejón central de la Alameda. “Chile y Suiza siempre han tenido buenas relaciones”, afirma. Además destaca que el país helvético “irradia una serie de valores como la tolerancia, el progreso y la paz”, entre otros valores. “Suiza es un modelo a seguir”, remata el edil de Santiago.
Para finalizar el alcalde Zalaquett reconoce que “el León Suizo, cuidando el escudo nacional chileno, instalado en uno de los lugares más simbólicos de la capital (chilena) afianza con mucha mayor fuerza aún esta relación de integración”.
Por Jorge Molina, Suizapress |