El gobierno alemán redujo casi a la mitad la previsión de crecimiento para 2012, debido a las consecuencias de la crisis de la deuda en Europa para la coyuntura económica.
Berlín prevé ahora un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 1% en 2012, casi la mitad del 1,8% previsto hasta ahora, informaron este miércoles fuentes próximas al gobierno. Esta previsión debe ser oficializada el jueves por el ministerio de Economía.
Esta revisión a la baja no sorprende a nadie. Las señales de enfriamiento de la economía se han multiplicado en las últimas semanas. El último barómetro de coyuntura, el índice ZEW, que mide las expectativas de los analistas y los inversores institucionales, registró el martes su nivel más bajo desde diciembre de 2008.
El ministerio de Economía reconoció la semana pasada que los "riesgos han aumentado" para la primera economía europea, fuertemente exportadora. Alemania sufre por el débil crecimiento de sus socios europeos que absorben el 60% de sus exportaciones.
Los principales institutos de coyuntura del país han pronosticado en su informe de otoño, que sirve de base para las previsiones de Berlín, un crecimiento negativo del PIB en el cuarto trimestre, seguido por una estabilización a un nivel modesto.
El sector exportador no contribuirá al crecimiento el próximo año, avisaron.
Muy dinámica el pasado año después de la terrible recesión de 2009, la economía alemana siguió creciendo éste y debería alcanzar 2,9%, lo que coloca a Alemania en el pelotón de cabeza europeo.
Los fabricantes alemanes de coches, maquinaria y productos químicos tienen una cartera de pedidos llena desde el año pasado y las "empresas todavía tienen mucho trabajo por delante para cumplir dichos pedidos", dice Carsten Brzeski, economista de ING. "En esta ocasión, están mejor preparados para hacer frente a una crisis del tipo Lehman".
La recesión que siguió a la quiebra del banco de negocios estadounidense Lehman Brothers en 2008 se produjo en plena fase de sobrecapacidad de la industria alemana y rompió su impulso.
En el sector de la maquinaria, que emplea a cerca de un millón de personas y gran exportador, la producción debería desacelerarse el año próximo, previno el martes la federación VDMA, pero, seguirá crecimiento un más que honroso 4%.
El futuro para la primera economía europea, que pretende ser "un polo de estabilidad y crecimiento en Europa", según su ministro de Economía, dependerá mucho de la salida de la crisis del euro.
Los dirigentes europeos prometen soluciones en las semanas próximas, y los medios económicos presionan para ello.
Pero si los remedios propuestos no bastaran para controlar la crisis, "la coyuntura alemana será más penalizada de lo previsto y caería en la recesión", predijeron las instituciones la semana pasada.
La exportaciones se hundirían, la confianza de los consumidores hasta ahora relativamente intacta debido a un mercado de trabajo sólido también se vería afectada, y la crisis bancaria dañaría la inversión, según este escenario.
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