Alemania está dispuesta a dar un paso adelante en favor de la industria eléctrica. Pero detrás de la nueva moda de la 'electro-movilidad', que coincide con el aumento del precio del petróleo y compradores más ecológicamente comprometidos, quedan dudas acerca de si Alemania está realmente preparada para adoptar el cambio.
Pequeños, deportivos, glamurosos y ecológicos. El Salón del Automóvil de Frankfurt se convirtió este año en un enorme patio de recreo para los nuevos juguetes a pilas del sector de los coches. Desde Audi a Hyundai, los fabricantes desplegaron su tecnología de última generación: vehículos ligeros que son bonitos, rápidos y, sobre todo, producen pocas oninguna emisión contaminante.
La tecnología eléctrica se ha convertido en la última tendencia del sector automovilístico, coincidiendo con el continuo aumento del precio del petróleo y el creciente número de compradores ecológicamente comprometidos. Por primera vez en Frankfurt, todo un sector de la feria alemana se dedicó exclusivamente a la e-mobilidad.
La canciller alemana Angela Merkel, que visitó el salón el día de su inauguración, dijo que “la electro-mobilidad, los coches eléctricos e híbridos, son la ventana al futuro”. Asimismo, la asociación de fabricantes de coches alemana anunció que todos sus miembros tendrán vehículos electrónicos a la venta en los próximos años.
Pero detrás de los focos y de los diseños atrevidos hay unas cuantas dudas sobre si Alemania está realmente preparada para adoptar ese cambio.
“Llevará un poco de tiempo. Creo que estamos yendo paso a paso con los coches eléctricos”, asegura Ferdinand Dudenhöffer, un analista del sector del automóvil de la Universidad Duisburg-Essen. “Si se camina hacia una tecnología rompedora, no se puede lograr en un día, porque el cliente se tiene que acostumbrar” al cambio.
Los países industrializados han comprometido ingentes cantidades de dinero para impulsar la producción de los coches eléctricos, y rápidamente. China, Francia y EEUU han destinado unos 14.000 millones de dólares al desarrollo de esta tecnología, a través de incentivos fiscales, subsidios y bonos.
En Europa, Alemania ha dado el paso más claro y rápido para electrificar su parque automovilístico. En mayo las autoridades anunciaron que doblarán la cantidad de dinero destinada a financiar la investigación y el desarrollo de los vehículos eléctricos, hasta 2.000 millones de euros en 2013.
El objetivo es tener un millón de coches eléctricos en circulación en 2020, y para ello hay que mejorar la tecnología de las baterías y colocar puntos de recarga a lo largo de todo el país.
“Un millón de coches es ambicioso, pero factible”, asegura Mathias Samson, jefe de la división de Transporte y e-Mobilidad del Ministerio de Medio Ambiente alemán.
Pero algunos analistas dicen que el objetivo del gobierno es demasiado ambicioso para un periodo de tiempo muy corto, y que se acabará creando un pequeño nicho de mercado con clientes acaudalados, en lugar de promover la tecnología ecosostenible de una manera amplia.
“Lo peor es que el gobierno decida darle subsidios a todo el que se compre un coche eléctrico”, asegura Martin Rocholl, director de transporte del grupo de defensa medioambiental Europe Climate Foundation. “Lo único que se conseguirá así es que algunas familias ricas acaben teniendo un tercer vehículo eléctrico en algún lugar del garaje, que conducirán de vez en cuando para ir a la ciudad y conseguir aparcamiento gratis. No ganamos nada con este escenario”.
Los expertos señalan que es aún más problemático el tema del coste y el rendimiento de las baterías. Las baterías suponen el mayor gasto de un coche híbrido o eléctrico.
Y cuando se estropean, sustituirlas puede costar hasta 1.000 euros, algo que puede echar atrás a muchos compradores potenciales. Además, muchos de los modelos eléctricos que se están produciendo ahora tienen una autonomía muy limitada.
“Lo que me dicen muchos expertos es que pasará algún tiempo antes de que estos coches puedan circular más de 200 kilómetros sin necesidad de recargar la batería”, afirma Rocholl. “¿Te comprarías un coche que sólo puede funcionar durante 200 kilómetros y después necesita de seis a ocho horas para recargarse?”.
Pero pese a estas barreras, los alemanes están de hecho comprando más coches eléctricos que nunca. En los primeros seis meses del año se matricularon en Alemania 1.020 coches eléctricos, frente a los 62 del primer semestre de 2010.
El Ministro de Medio Ambiente dice que ha realizado una serie de encuestas sobre el interés de los conductores en los coches eléctricos, y los resultados sonabrumadoramente positivos. “En general, tenemos una enorme disposición para comprar coches eléctricos”, asegura Samson. “Todavía son caros y sólo una cantidad limitada de personas se los pueden permitir ahora mismo, pero con el tiempo, y con la producción masiva, el precio bajará”.
La cuota de mercado podría tardar años en aumentar. Incluso si Alemania alcanza a tener un millón de coches eléctricos en las carreteras en 2020, tan sólo supondrá un dos por ciento del parque automovilístico total del país.
Los expertos dicen que a los compradores no sólo les intimida el precio elevado, sino también la falta de infraestructura necesaria para su uso cotidiano.
“Hasta el momento ha habido muchas promesas, pero ningún instrumento o medidas verdaderas”, dice Werner Reh, analista de transporte de Amigos de la Tierra en Alemania. “No creemos que este plan de e-mobilidad vaya a funcionar, porque se tendrá que construir una enorme infraestructura para recargar las baterías”.
http://noticias.lainformacion.com |